lunes, 1 de octubre de 2007

ABC. A vueltas con la M-501

La carretera de los Pantanos estará duplicada en un año

La plataforma de la M-501, conocida como carretera de los Pantanos, ya se ha duplicado prácticamente en los 18 kilómetros que la Comunidad de Madrid decidió ampliar entre las localidades de Quijorna y Navas del Rey.
El trazado, por tanto, se ha abierto paso frente a las protestas, aunque en muchos tramos la explanación está sólo cubierta de tierra o zahorra. El asfaltado definitivo ha llegado a muy pocos metros de carretera. Las máquinas están levantando en estos momentos las 14 estructuras que salvarán la Cañada Real Leonesa, los arroyos o los caminos y las carreteras comarcales, sin olvidar los pasos previstos para la fauna.
Tráfico a distinto nivel
Las glorietas, algunas iniciadas en subterráneo o elevadas, terminarán por hacer desaparecer los giros a la izquierda. Con ellas se distribuirá el tráfico a distinto nivel del tronco central para evitar cualquier tipo de parada a los conductores que circulen por la carretera de los Pantanos y dotar de mayor fluidez a la vía.
Las máquinas están trabajando en rectificar curvas o cambios de rasante que cuentan con un mal diseño en el trazado actual, al tiempo que tratan de resolver todas las intersecciones con otras vías y con las fincas colindantes.
Pero no todo es cuestión de dos días. Aunque las obras empezaron en mayo de 2006, las necesidades de expropiación de terreno como paso previo a la ocupación o la necesidad de trasladar algunos de los árboles que crecían en terrenos afectados por el trazado, terminaron por dilatar el tiempo.
Dificultad de desplazamiento
Así, el final de las actuaciones está previsto para después del próximo verano. De esta forma, los conductores aún deberán esperar prácticamente un año para contar con una vía desdoblada con dos carriles por sentido. Los más afectados por la situación son, en definitiva, los vecinos de la vía.
Algunos, como los de Chapinería, que consideran peligrosos los desvíos establecidos para entrar en la localidad, se quejan de las dificultades que tienen para poder salir de su pueblo, simplemente para ir al cine, en fin de semana, sobre todo los domingos. «Es un imposible -dijeron-. Hay que olvidarlo y acostumbrarse a no salir en fin de semana porque el atasco de la carretera disuade al más pintado». Ese atasco, con tanto coche parado, es culpable, además, de un exceso en la emisión de gases contaminantes a la atmósfera.
Pese a esas quejas y al apoyo de todos los alcaldes de la zona, de cualquier signo político, para desdoblar la carretera, otros grupos, principalmente ecologistas, se opusieron a la ampliación del trazado.
Polémica sin resolver en la UE
Ante la actuación de la Comunidad, los ecologistas que observan afecciones para flora y fauna, consideran innecesario ocupar un nuevo terreno y, por ello, han trasladado sus críticas hasta la sede de la Unión Europea que, hasta el momento, no ha resuelto.
El lince, especie protegida, se ha convertido, además, en punta de lanza para luchar contra una ampliación que para la Comunidad es imprescindible ante la elevada siniestralidad de la vía. Su índice de mortalidad, según el Gobierno regional, es un 66% mayor al de los 22 kilómetros que ya se han duplicado, los más próximos a la capital y que entre la M-40 y Quijorna dejó ampliados Ruiz-Gallardón a su paso por la Presidencia de la Comunidad.
Paso de animales a 500 metros
La sensibilidad del trazado llevó a la Comunidad a realizar un diseño en el que la recuperación del entorno y de las especies de la zona, como el águila imperial o el cernícalo primilla, fuera punto esencial. Las medidas compensatorias y de recuperación de la zona se elevan al 25 por ciento de la inversión, lo que supone un importe de casi 13 millones de euros, de los 44 que costará el proyecto.
Para favorecer el movimiento de la fauna se están construyendo 35 estructuras de drenaje, una cada 500 metros del trazado. A su vez, se están abriendo dos ecotúneles que soterrarán la vía y permitirán el paso elevado de los mamíferos. Todo ello, en una vía que estará vallada pero que será mucho más permeable para los animales, al tiempo que reducirá el número de atropellos. Otras de las medidas previstas están dirigidas a recuperar las márgenes del río Alberche y a enterrar más de 20 kilómetros de líneas eléctricas para evitar la electrocución de aves, así como a adquirir 4.000 hectáreas de terreno para mejorar la población de conejos, principal aporte alimenticio de muchas de las especies a recuperar.
Quieren prolongar la obra
El tramo en el que se trabaja actualmente cuenta, según los datos de la Consejería de Infraestructuras, con una elevada intensidad de tráfico que supera los 15.000 vehículos diarios. Cifra muy superada durante los fines de semana, ya que se trata de una zona donde proliferan las segundas residencias de un gran número de madrileños.
Tal vez por ello, los vecinos y los alcaldes de la zona parecen no conformarse con la ampliación que se está realizando y en los últimos meses han vuelto a la carga con la intención de que se continúe con los dos carriles por sentido hasta superar el límite de la región. De momento, no hay nada previsto.

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